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Una lucha constante con la personalidad - Carlos Vidal

Mi historia empieza 2 años atrás: Había terminado mi primera relación afectiva, y una mezcla de impotencia y quizás algo de rabia, se había acumulado dentro de mí. Ella había sido mi primer amor, de alguna forma u otra representaba todo lo que más he admirado en una mujer, y sin embargo aunque para mí fue eterno, en tiempo biológico solo fue por un mientras tanto.

Antes de ella, corría como un medio de relajarme, quizás también como un buen habito deportivo, o a veces solo por diversión.

Pero luego de esa ruptura, creo que algo en mi cambio profundamente, y empecé a correr como un modo de alejarme de ella. Corría con furia, buscando dejar de pensar, intentando desesperadamente alejarme definitivamente de su recuerdo, creía ingenuamente que podía dejarla atrás huyendo, sin  saber realmente que estaba dentro de mí, y me acompañaría como mi sombra a donde fuera que me moviese, quizás por eso sentía como a cada paso, su recuerdo se me presentaba más intenso, su cuerpo más urgente, como si se alimentara a cada paso, con cada suspiro de cansancio… Siempre constante como el cuervo que decía una y otra, y otra vez “Nunca Más”.

Ese año, 2009 luego de correr por más de dos meses casi a diario pude hacer mi primer buen tiempo y hasta ahora el mejor que he hecho en una media maratón que fue de 1 Hora y 40 Minutos (Debo decir que era la primera vez que corría en una competencia). Recuerdo haberme sentido tan realizado como preocupado, al aún reconocer con fuerza esa presencia que daba ímpetu a mi vida, y me acompañaba: motivándome en la conquista de logros que en un principio consideraba superiores a mis fuerzas. Pero también estaba esa angustia de pensar que sería de mi cuando el fuego que daba su presencia en mi vida y del cual solo quedaban algunas modestas brasas, se terminara de extinguir por completo…

Siento que no se equivoca Louis Pauwels cuando dice: “…todos los encuentros de un hombre en su existencia, efímeros o importantes, producidos por  lo que llamamos casualidad o por la necesidad, dibujan  también figuras, expresan ritmos, son quizás un discurso sabiamente elaborado dirigido a un alma  para su cumplimiento, y el que el alma, sólo capta, a lo largo de toda una vida, unas cuantas palabras sin ilación”


Eso fue para mí todo el 2010, recuerdo que cambie totalmente mi calzado, prácticamente solo compre tenis ASICS (Alma sana en cuerpo sano) todo el año, los uso desde entonces con ropa de uso diario y también para correr, se volvieron mis aliados en esa nueva carrera que emprendía de ser mejor, pero por dispersión o falta de constancia, más allá de los entrenamientos furtivos que buscaba conquistar como una disciplina personal de ejercicio, la única carrera que empecé en ese año la termine bajando el ritmo por haber comido de más antes de arrancar. Pienso hoy que ese año fue la matriz de una serie de logros que llegaría a conquistar al siguiente año. Uno de mis grandes amigos Mauricio Álvarez, que fue quien me introdujo al mundo de las carreras, con esa primera media maratón en el 2009, fue con quien empecé a entrenar en las noches con recorridos que podrían variar desde los 12 a los 16 Km, también algunos domingos con ascensos a las 3 cruces, al cerro el volador, y uno que otro recorrido por la ciclovía.

A él se unirían Robinson Torres y Henry Aguirre, otros dos caballeros a los cuales admiro profundamente, quienes con su participación en la Media Maratón de Medellín de 2011, empezaron a dar forma a un sueño conjunto del ideal de conquista que nos hemos trazado, y es el de poner a la voluntad a romper las aguas de la pereza y la comodidad.

Allí en esa media maratón la cuál corrimos juntos por más de 16 Km, surgió una hermosa metáfora producto de la sensibilidad artística de Henry, y su sabiduría de vida (ya que ha sido para mí como ese entrenador que ha abierto puertas a otras realidades más profundas en mi vida). Él como parte del sueño de correr juntos, nos dio uno de los 4 elementos a cada uno de nosotros, de modo que cada uno representaba una característica de la personalidad: Henry quien es el mayor de nosotros representaría al cuerpo físico tanto por su edad como por su experiencia, y que es más concretamente el elemento tierra. Mauricio que es un ejemplo vivo de regulación y vitalidad (Aún lo recuerdo con esa hermosa imagen en el 2009 de pasarme a toda velocidad 500 metros antes de la meta, luego de yo haberlo dejado 10 Km atrás, sonriendo, cantando y logrando mostrar las proezas que se logran dosificando la energía en el momento que es) es la vitalidad que representa el elemento agua. Yo con mi emotividad y juventud algo ansiosa y un poco osada, sería la representación de la emocionalidad que encarna ese elemento aire. Y Robinson, con su atención siempre presente, su moderación y profundo orden, era esa mente que nos cohesionaba y  coordinaba, de allí que fuese el fuego, que lo transforma todo…

Recuerdo que entre la ansiedad y la pugna constante por mejorar mi tiempo, y el precisamente sentirme atado a esos otros elementos, por el compromiso de correr juntos. No solo no me permitieron disfrutar la carrera, sino que más aún me dejo ese sin sabor de a pesar de correr esos  5 Km que faltaban con todas las fuerzas que me quedaban, no fue suficiente para mejorar mi marca, y peor aún me aleje de mis hermanos por andar huyendo todavía de un recuerdo, que quizás después de dos años solo perseveraba en mi mente, ella con seguridad ya no era la misma, yo tampoco, y solo la pequeña certeza de sentirla como ese antagónico al cual nos dirigimos para completarnos como bien lo señala Platón de esa alma que lucha por llegar a la perfección buscando lo que la complementa. Sería la única forma de completar mi duelo, haciéndola parte de mí. Y pienso con una  sonrisa, si algunos  hombres han transformado a una mujer en literatura, poesía, arte, porque no convertirla en Maratón.

Ya con este preámbulo puedo entrar en la carrera que es para mí la más importante, y es precisamente los 21 Km de la carrera de montaña organizada por Altitud-Aventura en Medellín. Esta carrera que fue Henry quien nos propuso correrla, nos motivó a los cuatro en esa tarea de vencer nuestras propias marcas y retos. Mandamos a hacer camisetas especialmente para la carrera las cuales irónicamente llegaron un día después. Las camisetas son importantes para nosotros porque conservan esa idea inicial de los 4 elementos, y la contundente sentencia “El deporte también es Filosofía”.  Además de que representan ese espacio que nos reúne y convoca frente a un ideal de vida de construir una cima interior que es Nueva Acrópolis para nosotros.

La carrera fue una odisea para nosotros, los entrenamientos subiendo a la catedral y a Aguas Frías, no fueron ni de cerca el panorama con el que nos encontramos: agresivos 21 Km en completa subida, de trochas, pantanos, ramas, piedras, con las contingencias propias de cada una de las carreras, y en esta si la conciencia de un equipo que como un todo se propuso llegar a la meta. No omito nada al decir que paso de todo, desde calambres, hasta terrenos donde corríamos a una velocidad en la que nos sentíamos volando, frases inolvidables como la de Robinson antes de llegar al primer punto de hidratación: “Estos han sido los 6 Km más largos de mi vida”. La generosidad y gallardía de Mauricio que nos pidió más de una vez que lo dejáramos atrás, mis propios rezagos en la bajada por mi deficiente equilibrio. Y la sonrisa constante de Henry que se sentía como en la mañana de navidad.

historias de carreraDe Izquierda a derecha: Yo (Carlos Vidal), Mauricio Alvarez, Robinson Torres y Henry Aguirre.

Siento que lo más importante, fue el maravilloso final donde como un todo armónico que se movía a un solo ritmo en los últimos Km, ya sin fuerzas solo con el ímpetu de la voluntad dirigiendo de forma contundente nuestros pasos. La foto que les presento es la del foto-finish, fuimos el primer grupo según entendí que llegamos juntos, pero más aún fue la posterior constatación de que las fortalezas de cada uno llenaron las debilidades de los otros para terminar esas 3 Horas y 50 Minutos de travesía. Que como bien iba a señalar Henry posteriormente, era ese ascenso a la montaña interior de cada uno de nosotros que representaba el ascenso a la montaña física que habíamos conquistado.

Un evento mágico que no quiero dejar de mencionar, fue el ver en la medalla grabada, los números de algunos de nosotros de competencia, y los 4 atletas que para nosotros, era el retrato de los 4 llegando a la meta, ese hermoso azar que nos recuerda lo importante y nos maravilla con hechos aparentemente sencillos pero profundamente significativos para nosotros.

Hemos seguido corriendo: el grupo ha empezado a crecer y ya se empiezan a unir otros compañeros de la organización cultural Nueva Acrópolis al proyecto de “El deporte también es filosofía” Por ahí en las carreras, empezamos a escuchar cómo se refieren a nosotros como “Los Filósofos” no nos creemos merecedores de tan profundo significado de amor a la sabiduría que tiene esa palabra, pero no negamos tampoco, que es la búsqueda de esa sabiduría la que motiva nuestros pasos.

historias de carreras

Hoy más que nunca cuando corro no dejo de pensar que la vida es como una carrera, está el que va más rápido y el que lo hace más despacio, está el que está ansioso, el que acelera y luego baja el ritmo, está el que sonríe, y el que se disgusta… Pero sobre todo está el profundo reconocimiento de un mismo punto de inicio y final que nos reúne en torno a un mismo fin al cuál todos nos dirigimos inexorablemente. Y mientras tanto todos aprendemos y evolucionamos en el proceso… Hasta que inicie la próxima carrera, para repetir el ciclo y continuar el movimiento de la rueda de la vida.



Carlos Vidal

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