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El despertar espiritual de un runner - Leonardo Vargas

"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado, un esfuerzo total es una victoria completa." Mahatma Gandhi

A mediados del 2016 sentí que necesitaba dejar de pensar tanto en las cosas que me abrumaban, y como siempre me pareció que la mejor forma de hacerlo era a través del ejercicio y el gusto por recorrer las montañas. Fue entonces cuando decidí correr los 50K de la North Face Endurance Challenge 2017 en Sibate - Cundinamarca.

El calendario de carreras se me acomodaba, 25 de Septiembre La Mesa 20K, Octubre 23 Entre Paramos 36K  y finalmente Noviembre 6  Endurance Challenge 50K.

Así fue y así se ejecutó, más o menos….

La verdad fui un irresponsable. Con estas carreras y unas cuantas subidas a la quebrada la vieja y a un páramo cerca de La Calera donde entreno no hice mayor preparación para el reto de los 50K.

Cuatro días antes de la carrera, es decir el miércoles 2 empecé a sentir una lumbalgia moderada que se volvió más dolorosa el jueves en la mañana, con rabia empecé a pensar que no iba a poder participar, que ni siquiera iba a poder intentarlo. Afortunadamente el viernes bajo mucho el dolor y el sábado era solo una molestia mínima mientras recogía el kit de carrera.

Y así llegó el día de la carrera. Muy a las 5:10 am ya estábamos en la Escuela de Policía Gonzalo Jiménez de Quesada, un tinto a las 5:20, los últimos arreglos, revisión de equipo y vámonos para la zona de calentamiento. 

Conteo regresivo y a las 6:04 am arranca la travesía. 

Kilómetro 1.6 y en un pastal alto e irregular me tuerzo el tobillo izquierdo, hay un dolor intenso pero pasajero, nada grave, al menos no físicamente, kilómetro 3 y por andar viendo a los corredores que iban delante mío y no las marcas nos perdemos, no es mucho, tal vez 300 metros máximo, retomamos el camino, kilómetro 5.5 y en una bajada muy fuerte en terreno muy suelto después de varias resbaladas finalmente caigo de culo, nada grave, solo un fuerte raspón en la mano izquierda, me limpio con agua del camel, me arranco un pedacito de piel levantada y a continuar, no lo podía creer, todo lo que me había pasado y no llevaba ni el 10% de carrera, no  pienses en eso, concentrado en lo que tienes que hacer.

Finalmente llegamos al primer PC, más o menos dentro del tiempo planeado, ya habíamos superado casi 10 k, preguntó a qué distancia estamos del siguiente PC y me dicen que 13.5K. Arranco, se me hace eterno, siento que recorrí al menos 20K para llegar e ese PC, ahí empiezo a sospechar que algo está mal con las distancias, pues mi reloj marca más kilómetros de los que me decían.

Consumo fruta en este segundo PC, recargo hidratación y empiezo la subida al páramo, las más difícil según la altimetría. 

Un paisaje hermoso, el páramo siempre me ha llenado de buenas sensaciones. Ese tramo del páramo lo hago en completa soledad, con la excepción de dos personas de la organización que están a varios kilómetros de distancia, no me encuentro con nadie más.

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Hay muchas ondulaciones medianas en el recorrido por el páramo, y en las partes planas y de bajada donde pensaba correr lo hago muy despacio, el sendero es bastante angosto e irregular y ahí empiezo a notar dos cosas no tan gratas; uno, que la torcedura de tobillo empezando la carrera me ha deja con miedo de volverme a caer y lesionarme, por lo que bajo muy despacio. Y dos, siento las piernas pesadas, muy cansadas, creo que los 36K que había hecho 15 días atrás en la Entre Paramos estuvieron muy cerca de esta carrera o la hice con mayor esfuerzo de lo que debía.

En cualquier caso, no podía cambiar nada de eso en ese momento, así que a seguir a lo que pudiera, no me preocupaba tanto el tiempo de corte, finalmente consideraba que iba bien de tiempo llevaba más de 24K y hasta ahora llevaba un poco más de 4 horas, según la organización el tercer PC y punto de corte estaban en el kilómetro 31.9 y tenía más de dos horas todavía para llegar.

Sin embargo el cansancio es evidente, las piernas empiezan a amagar con calambres, así que me toca regular mucho el esfuerzo y la técnica, pero el terreno no ayuda, suba, baje, suba, baje, todo el tiempo, esos cambios de ritmo me tenían molido; empiezo a preocuparme por el tiempo, me doy moral y empiezo a contar en retroceso lo que me falta, solo falta media maratón, me gusta la media maratón de Bogotá (si, ya sé que ni por las curvas es lo mismo, pero necesitaba engañar a mi cerebro para no preocuparme más de la cuenta). Empiezo a imaginar llegando a la meta y que Diana, mi esposa, me está esperando.

En cada PC le he estado enviando mensajes por WhatsApp, para que cuando tenga señal ella los vea y sepa cómo voy, ella hace lo mismo, sus mensajes de voz llegan, pero no cargan, me empiezo a imaginar sus palabras de aliento y eso reconforta. 

Voy completando las 6 horas de carrera mi reloj marca kilómetro 31 y nada que aparece el PC 3. 

Seis horas 22 minutos kilómetro 34 y finalmente el PC y el punto de corte, casi no llego, ya iba casi sin hidratación. Les comento que esta como mal medida la carrera, que todos los pc están corridos, me contestan que sí, que a varios corredores les ha dado diferente kilometraje; no pienso mucho en eso, empiezo a hacer cuentas que en realidad voy a correr más de 50 kilómetros que era lo que decía en la página oficial. Ni modos, esas cosas pasan.

Recargo la hidratación, como algo de fruta y otras cosas que llevaba en el camel, estiro un poco, reviso la altimetría de la carrera y emprendo el camino, me dicen que el próximo PC está a 10.1 Kilómetros, me hago a la idea de que en realidad está a 12…. Resignado emprendo el camino….

Voy a mi ritmo, sintiendo cada vez más cansancio, menos fuerza y cada vez más inminente un calambre o varios, me dolían músculos que no había sentido nunca. Sigo luchando y jugando con el límite entre el mejor ritmo que podía tener pero que no me fuera a dar un calambre…. 

Recuerdo a muchas personas que he conocido a lo largo de mi vida algunos compañeros de la Universidad. La U fue una buena época y conocí personas increíbles, todavía me comunico con algunos de ellos de vez en cuando, he aprendido mucho de cada uno de ellos, todo eso ayuda… vuelvo a imaginar la llega a la meta, vamos ya quedan 15K, recuerdo la 15K de Allianz esa carrera me gusta.

Recuerdo a Ricardo Rodríguez, mi profe de tenis de mesa, cuantas veces no hemos hablado sobre estos esfuerzos físicos que parecen sobrehumanos y que de alguna manera hacen transcender en el conocimiento de sí mismo y nuestros propios límites.

Finalmente, el ultimo PC según ellos kilómetro 40.1 mi reloj marca más de 44, otra vez recargo hidratación, como fruta, estiro los músculos, le envió un mensaje a mi esposa, los de ella nada que cargan, pero me imagino sus palabras de aliento, me imagino llegando a la meta y abrazándola…. se me escurren un par de lágrimas. Veo una ambulancia en este PC y pienso que sería tan fácil fingir una lesión o simplemente renunciar y que me bajen en ella…. NO!, ni mierda, Diana me espera, además no les puedo fallar a los que de una u otra manera he influenciado, obligado o servido de motivación, todavía no sé cuál de todas (risas), para que se inscriban en estas carreras de trail; pienso en David, Alexander, Patricia, Jhon, Freddy y todos los demás, de alguna manera me siento responsable (si ya sé que es una tontería, que no soy ni mucho menos un ejemplo a seguir, menos como atleta).

Pienso en Dorita y que tal vez no vaya a la Under Armour en La Calera, creo que le voy a quedar mal, siento que no quiero volver a correr en la vida, al menos no en un par de meses (la carrera es en ocho días). Hágale, coma algo y dele, usted puede….

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Me acuerdo de mi finado amigo William, me imagino las caras y las sonrisas que haría cuando le contara toda esta historia, de alguna manera sé que siempre me acompañara en mis carreras, así se haya adelantado en esta ultramaraton que es la vida. Como dijo Borges. “Sólo nos pertenecen aquellos que hemos perdido.”

Trato de calmarme, de no ser tan pesimista, recuerdo las primeras 10K que hice hace como 7 años, nunca imagine estar donde estoy hoy, pensando en correr 10K después de llevar encima 44 kilómetros de montaña.

Me emociona, pero realmente voy muy cansado, no me queda nada, ya se me acabaron hasta las frases de motivación runner. 

De repente se me viene a la mente “abraza la gloria o muere en el intento”, la de Killian Jornet , no la recordaba cómo era, originalmente es: Besa la gloria o muere en el intento. Perder es morir, ganar es sentir”, pero sabía que era de él…. Ese era el sentimiento, no importaba nada, solo llegar, sentir esa satisfacción o morir intentándolo, ese fue el mantra que me repetí los últimos 10K de los 55.23 de esta carrera, cada vez que veía una subida y bajaba más la moral, ahí repetía “abraza la gloria o muere en el intento”, y de pronto, de la nada se prendió el automático y empecé a correr más cómodo, a mejorar mi ritmo, a subir con más ganas (en realidad supongo que iba muy despacio pero el ánimo estaba arriba otra vez) y sentía cada vez más cerca la meta.

Me imaginaba pasando el arco de meta y me emocionaba, pero no, tranquilo, concéntrate, hasta que no llegues no celebres, concentrado, dale que ya casi…

Por fin la entrada a predios de la Escuela de policía, sabía que no podía faltar mucho. Apreté un poco, se oía la música y la bulla de la zona de llegada. Vamos no pares ahora. De repente, Oh sorpresa: ¡un desvío dentro de la escuela! Ya se veía el arco de llegada, no lo podía creer, pero vamos, no bajes el ritmo.

Recta final…, a lo lejos veo a Diana que se pone de pie para confirmar que ese muerto viviente que viene a lo lejos cargando un poco de huesos y carne adolorida es su esposo. Cada vez más cerca, veo que me está filmando con el celular, la saludo levantando la mano, sigo corriendo, paso el arco de meta, detengo el reloj: 9 horas 23 minutos. Me indican por donde puedo pasar a la zona de hidratación, sigo al de la organización por inercia como si no tuviera voluntad, pero siento que mi carrera no ha terminado, algo falta… finalmente veo a Diana a través de una de las rejas, dejo todo, finalmente la abrazo y rompo en llanto como niño chiquito…., ahora si podía decir que había terminado la carrera.

Creo que estas pruebas no las corre uno solo, esos triunfos son del alma y el corazón, en medio de todo ese esfuerzo el alma saca fuerza de todos los que significan algo para ti, desde ese punto de vista a pesar de la soledad de la carrera y de la ausencia física uno termina más unido a sus seres queridos, a sus cariños.

La experiencia pasa de ser física a ser completamente espiritual, llegando a trascender más allá de la típica oración y contemplación religiosa. Es lo inmaterial lo que le otorga sentido a la Vida, es el espíritu el que termina imponiéndose sobre la carne.

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Leonardo Vargas

 

 

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