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Corre como si de ello dependiera tu vida - Lina Esperanza Mendoza

Hace un par de años era impensable que yo corriera. Mis más grandes competencias las corría cuando me veía en la obligación de alcanzar un bus o cuando se me escapaba el perro y debía alcanzarlo antes de que se convirtiera en la víctima de un adversario de mayor tamaño.

Mi vida en el running inició cuando un amigo me invitó a correr en la pista del Parque Metropolitano Simón Bolívar de Bogotá. Yo, algo escéptica, acepté su invitación porque estaba subida de peso y consideré que sería una buena opción para mejorar mi salud y de paso mi figura. Mi primera carrera fue un total y absoluto desastre; empecé a correr y a los pocos metros ya me dolía hasta el alma; no alcancé a superar los 300 metros cuando tuve que continuar caminando para no detenerme del todo. Los que conocen el parque saben que la pista tiene una longitud de 3.2 km y es un lugar maravilloso para respirar aire puro y dejar volar la mente creativa; con el tiempo descubrí que correr y montar en bici son las mejores fuentes de inspiración. No sé cuánto tiempo me tomó completar el circuito, pero recuerdo muy bien que para mí fue eterno, no veía la hora de llegar a las casetas para buscar mi mayor premio: un delicioso jugo de naranja, o dos.

Pese a no haber sido una experiencia del todo satisfactoria, pues al día siguiente el cansancio todavía se apoderaba de mi cuerpo, decidí volverlo a intentar. Ya sabes, rendirse no está en la mente de un ganador, así que día tras día durante la siguiente semana, me levantaba temprano y salía a buscar el alimento para mi ego: demostrarme a mi misma que lo podía lograr. Mentiría si te dijera que al poco tiempo me había convertido en una corredora élite, entre otras cosas porque todavía no lo soy, y difícilmente algún día lo sea; pero si algo me ha caracterizado en la vida es la persistencia, así que allí sigo, metiéndome de narices en cuanto proyecto se me ocurre aunque el agua me llegue al cuello, porque tengo claro que todo lo que me propongo, lo llevo hasta el final. Y voy por el mundo, corriendo como si de ello dependiera mi vida.

Al poco tiempo, encontré una aplicación que registraba los parámetros básicos de mis carreras y la emoción llenó mi corazón porque ya contaba con un testigo que guardaría la evidencia de cada uno de mis logros, y empecé a usarla a diario. Siempre he pensado que para mejorar el rendimiento no es necesario competir con otros, sino identificar mis puntos débiles y luchar conmigo misma para superarlos; así que había llegado el momento de entrar a las ligas mayores. Ese año empecé a participar en competencias, inicialmente sencillas: Carrera de la Mujer 5K, Color Run 5K y Desafío de Guerreros 5K con obstáculos, competencias que disfruté al máximo sobre todo porque las corrí junto a mi hijo.

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Color Run 2014

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Desafío de guerreros 2015

Le tomé tanto amor al tema de las carreras que decidí asumirlas en serio y fue así como empecé a participar en carreras cada vez más largas. Corrían los meses y con ellos la más entusiasmada novata corredora: yo, viviendo al máximo la Carrera Verde, Run Tour Avianca, Carrera de la Mujer, los 10 K Media Maratón de Bogotá para luego pasar a otro nivel, los 15K de la Carrera Allianz y mi mayor reto: la Media Maratón de Bogotá. 

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Allianz 2016

Por cierto, me siento en la obligación de advertirte que en el mejor momento de tu vida, cuando por fin decides creer en ti mismo y reconocer que estás en condiciones de alcanzar la meta que te propongas aunque nadie en el mundo dé cinco céntimos por ti, aparecerán quienes pretendan acabar con tu sueño diciéndote que no lo vas a lograr.

¡Ojo! Está en ti seguir creyendo en tus capacidades al ver todo lo que has logrado y aventurarte a seguir corriendo tras tus sueños, o dejarte llevar por comentarios que tal vez reflejen con impotencia y algo de envidia la admiración que sienten al ver cómo tú has logrado lo que muchos de ellos no se han atrevido a hacer. No creas que esos comentarios no afectan, obvio si; de hecho, en mi mente alcanzó a rondar la idea de que no sería capaz de terminar los 21 K de la MMB; pero a pesar de las dudas y los sentimientos encontrados, fiel a mi convicción me lancé a ese río de corredores y luché hasta el final para demostrarme a mí misma, una vez más, que para quien cree, todo es posible.

 

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Media Maratón de Bogotá 2016

A la orden de largada de la MMB del 2016, salimos del Parque Simón Bolívar por categorías; yo tenía claro que si quería llegar a la meta debía mantener mi ritmo de carrera, respirar pausadamente, hidratarme y desde el primer kilómetro decirle a mi mente que lo íbamos a lograr. Recorrí toda la ruta a través de calles y avenidas, unas planas, otras con algo de inclinación y tomaba líquido en cada punto de hidratación. A lo largo del camino, la gente vitoreaba a todos los participantes como si se tratara de los más famosos competidores, algo que llena de ánimo los corazones de los corredores; o bueno, por lo menos lo hacía con el mío. Sin embargo, faltando sólo 2 kilómetros para llegar a la meta, sentí que mis piernas no daban más; intenté detenerme pero experimenté un mareo terrible así que decidí continuar; saqué fuerzas de lo más profundo de mi ser para seguir adelante y mantuve mi ritmo hasta el final. Recibir la medalla fue una sensación indescriptible, la emoción llenó mi corazón a tal punto que lloré de la felicidad; terminé mi carrera en poco más de tres horas y aunque tengo claro que no es un tiempo de resaltar, ha sido uno de los mayores logros de mi vida porque desde ese momento puedo decir que ya corrí una primera Media Maratón y que nada en el mundo, me puede detener para alcanzar aquello que me propongo. Próxima estación: Media Maratón de Berlin!

Hace poco, con algo de temor al reconocer mi nivel buñuelo pero siguiendo mi obstinada idea de mejorar, me uní a un grupo de corredores élite que han obtenido los primeros lugares en competencias nacionales e internacionales, quienes con su actitud sencilla, motivadora y un maravilloso sentido de compañerismo, me han demostrado que no me equivoqué al tomar este camino y que a pesar de los diferentes niveles de rendimiento, todos, absolutamente todos los corredores, tienen algo en común: camaradería y compañerismo.

Mi consejo para ti, que no has decidido empezar, es: CORRE, CORRE como si de ello dependiera tu vida, CORRE detrás de tus metas, CORRE hasta alcanzar tus sueños y comprobarás que tu vida jamás volverá a ser la misma.


Lina Esperanza Mendoza

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