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Medalla de Bronce en 42 k Del Mar a la Cima 2017 - Juan Camilo Silva

Son las 4 y 45 am en Santa Marta, Colombia.


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La luna llena alumbra en plena madrugada… Ya pronto vendrá un nuevo amanecer…

Siento la brisa fresca… Escucho el olaje del mar...

Me encuentro de pie, en silencio, esperando el momento inicial para comenzar a correr.

Me ubico en la segunda fila de adelante, veo rostros conocidos, corredores con quienes he compartido algunas carreras de montaña.

Agradezco por este momento y pongo toda mi fe en la protección y en la salud de todos.

Acompañado de un grupo de personas con linternas frontales encendidas, iniciamos el recorrido, avanzamos desde la playa de belorizonte hacia el norte por el Barrio la Paz.

Luego, comenzamos a andar rápidamente para calentar los músculos. Subimos por un sendero de tierra que nos lleva hasta los 450 mts (Cerro Mamoron), donde encontraremos nuestro primer punto de abastecimiento.

En el momento en que el camino empieza a ascender, nos adentramos en medio de un bosque, silencioso, me alisto mentalmente para un esfuerzo superior.

Doy pasos firmes,...piso suavemente la tierra y me impulso hacia arriba y adelante...Respiro profundo y constante para lograr mantenerme en movimiento.

A medida que aumento la velocidad de mis pasos, mi corazón late más rápido y mi respiración se acelera.

Mis brazos se mueven ágilmente al ritmo de mis pies. Siento mi cuerpo elevarse de la tierra en cada paso que doy...

Voy subiendo rápidamente, corriendo, en ocasiones trotando o caminando, sobre un sendero pendiente y empinado, con una superficie irregular de tierra arenosa y rocosa.

Al poco tiempo logré llegar a la cima del cerro. Con gotas de sudor descendiendo sobre mi rostro, pude observar en un instante, a lo lejos, la luz del sol y la claridad de un nuevo día, un cielo azul y despejado. Bonita mañana!

Allí, inicia un marcado descenso... Sin tensionar ninguna parte de mi cuerpo, me dejo fluir ligeramente de forma prudente sobre el sendero angosto y escarpado, simplemente fijo mi atención en el terreno, en cada pisada y en el control de mi equilibrio.

Algunos llaman "descuelgue" a la forma ágil de descenso a pie corriendo por caminos técnicos de pendientes pronunciadas, con rocas, ramas y raíces en medio...

Pienso en los corredores de 80 kilómetros, deben estar llegando a la parte más alta de carrera (Cerro Kennedy 2600mts), les deseo buen camino....

Avanzo a ritmo constante y contemplo una hermosa vista a las montañas de la sierra. Aun el clima está fresco y la competencia sigue viva.

Al llegar al kilómetro 9, nos encontramos nuevamente a 80 mts sobe el nivel del mar.

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Desde este punto, hasta el kilómetro 25, el camino asciende hasta los 1000 mts, es decir 15 kilómetros de subida.

Entre el kilómetro 10 y 12, sucede algo inesperado. Voy corriendo una trocha de barro, plana, sin mucho desnivel y de repente me encuentro frente a dos rápidos corredores: Felipe Delgado, corredor del municipio de Salento (Quindío) y a Leonardo Elkin Sanabria, corredor bogotano.

Primero Felipe, me choca la mano y me manifiesta que hay que ir hasta un punto y luego volver por este mismo tramo, al minuto pasa velozmente sonriente Leonardo Elkin...

En ese momento, ellos estaban batallando en el grupo de los 3 primeros puestos, lo cual me produjo emoción al confirmar que no me llevaban mucha distancia de diferencia.

Quizás si logro correr a buen ritmo y acelero un poco, logre alcanzarlos más adelante en la subida, pensé...

Tiempo después, hacia el kilómetro 17, me encontré a Felipe caminando en un plano, me pareció algo extraño en un corredor de sus capacidades, al parecer estaba sufriendo de calambres. Luego, en una pendiente pude alcanzar a Leonardo, un excelente deportista y una gran persona, un honor compartir este tramo de carrera con estas dos figuras del atletismo de montaña en Colombia.

Más adelante, me informan que Nelson Martínez, corredor vallecaucano, iba liderando la competencia a un ritmo impresionante y ya nos llevaba suficiente ventaja.

Al avanzar, subiendo por esa colina, fui pasando corredores de la distancia de 24k, quienes estaban haciendo la misma ruta, comenzando desde el kilómetro 18.

Fue muy grato y motivante ver más gente en la montaña y compartir gestos de aliento y fuerza bajo un sol que calentaba desde muy temprano. Por fortuna, pasamos por varias quebradas de agua fría para refrescarnos y bajar la temperatura del cuerpo.

Desde el kilómetro 26 hasta el 34, tuvimos puro descenso, técnico y empinado. En esta bajada me encontré con algunos corredores de la distancia de 80 kilómetros que batallaban por los primeros lugares. ( Cesar Matta, Jorge Cano)..

Finalmente, llegué al último punto de control ubicado en el kilómetro 35 en el Barrio Don Jaca, alrededor de las 9am. . Recargué un poco de agua, y en medio del calor, la deshidratación y el cansancio acumulado en las piernas, debía continuar los últimos 7 kilómetros sobre la playa hasta llegar a la meta.

Faltando 3 kilómetros para la meta, en el 39, aparece una vez más Felipe Delgado, corriendo a paso de caballo, a un ritmo bastante rápido y difícil de mantener.

Al final, terminó superándome en velocidad y entrando dos minutos antes para coronarse con la medalla de plata en los 42 k Del mar a la cima 2017. Felicitaciones hermano!
Gracias. Felicitaciones a todos por tremendo esfuerzo!

Namaste.

Juan Camilo Silva

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