Soy un corredor tardío, no pensé que podía correr de manera permanente en mi vida. En mis veintes y treintas trotaba de vez en cuando por unos minutos sin mantener una regularidad, tan solo era una actividad física para aliviar el trabajo.

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En el año 2013 y ya con 58 años logré encontrar la sensación de libertad al levantarme y correr con aire frío y humedad que da el clima de páramo a 3.000 metros, a pesar del cansancio y el dolor.

Me lancé con 10K – Run Tour Avianca – entrenando por 3 semanas. Termine agotado, adolorido y pensado por más de una hora que hago aquí, necesitaba una chispa para continuar, y llegó: un volante de la 11K – Presta Tu Pierna – la causa me motivo, otra carrera en 3 semanas. Así se vino como una avalancha… 15K – Allianz – … 21K – Media Maratón Bogotá – en 5 meses salté de 0 a 21K… esfuerzo, dolor… pero feliz con un reto y resultados: 4 carreras aumentando la distancia y el tiempo de ritmo mejoraba. Aprendí a conocer cada músculo de mis piernas, de mis brazos, del cuerpo, el esqueleto que da soporte y todos contribuyendo desde el inicio de cada carrera con sus angustias y necesidades, hasta la meta con una mecánica mágica.

No era deportista. Conocedor de muchos deportes pero no había practicado nunca de manera regular alguno de ellos, así que aprender a correr fue un gran descubrimiento personal. Entender como regular las fuerzas y distribuir la energía, con la MMB durante dos horas descubrí el cansancio y dolor que permanentemente acompaña a un corredor es especial; y las frases running que desde principios me acompañan en cada carrera. Cuando llego a la meta adolorido y más alegre que al arrancar por lo que dijo Buda: “el dolor es inevitable el sufrimiento es opcional”. Me duele cada carrera realizada y en todas las que he comenzado opto terminar por encima de pensamientos que siempre rondan mi mente: ¿porque me metí en esta?

Como no había sido corredor terminar la media maratón me creó grandes expectativas, hasta donde podría llegar, hasta donde mis piernas y mi cuerpo me podrían llevar. Me invitaron a correr 21K en Houston en Enero del 2014, y apareció un sueño como reto: La Maratón. Pero si con 21K había terminado agotado y adolorido, como sería iniciar otros 21K en ese momento? No, no era posible estaba comenzando a volverme loco con el tema, para una persona que tan solo unos meses atrás entrenando 2 kilómetros diarios caminaba como un pato y subir escaleras era una tarea titánica. No lo podré hacer va a doler mucho, pensé.

Sin embargo exploré planes de preparación para principiantes en los 42 kilómetros y la idea que pareció una locura comenzó a tomar forma, la carga semanal fue creciendo, la resistencia mejoraba y los tiempos de recuperación disminuían. Vivo en La Calera y la altimetría es otro elemento que hace más exigente los entrenamientos, tenía que tener una conversión ya que 5K planos no es lo mismo que con pendientes, adicionando mayor incertidumbre en la preparación.

De pronto aparece la oportunidad de un congreso en Puerto Vallarta México pero se cancela, mi familia me convence y mi esposa Pilar que es mi acompañante insiste en que salgamos de vacaciones. El hábito de levantarme temprano facilita entrenar y de repente salto de semanas de 30 kilómetros, a ejecutar 2 días de 10K, descanso un día, 3 días de 12K , descanso un día y me pruebo: 34K en 3:47:00. Puedo correr por 4 horas seguidas! Aplico Houston de 21K a 42K.

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Mi mente estaba lista para manejar el dolor, cansancio y aceptar el reto del esfuerzo. Pensé que correr la primera maratón me iba a dar la experiencia para correr 42K, pero aprendería de manera dura que para mí fue la segunda donde me confirme maratonista.

Es Diciembre y un mes para planear tabla de tiempos, ritmo, dosificar fuerza, como recupero energía y controlo el dolor. Mi plan es disfrutar la carrera, mantener la calma y no desesperar cuando el dolor por el cansancio y carga muscular se manifiesten. La mente es la que decide hasta donde se puede llegar y como se controlan las necesidades (dolores) musculares.  Ya tenía dos libros de carreras leídos y en mi mente quedaban muchas de sus enseñanzas: Haruki Murakami – “What I talk about when I talk about running” y Eric Orton – “Correr sin límites”. La maratón no solo es preparación física, que es crítica, sino preparación mental: necesitaba temas de conversación conmigo mismo para mantenerme firme y entretenido durante el recorrido.

Enero 19 2014, con plan de estar cerca de 4 horas, ritmo de 6 min/km me da un 4:12:00 con intención de ganar 12 minutos durante la carrera, todo estaba listo. El primer kilómetro es de conocimiento y lo hice en el plan, dejo de mirar el reloj y me concentro en mi cuerpo para tomar ritmo y correr mi carrera. Las sensaciones son buenas, salimos a las 7 AM cuando aún esta oscuro y el clima, como en Bogotá es frío y sin viento. La cantidad de gente es extraordinaria, en ninguna carrera en Bogotá había tanta gente gritando, dando ánimo, con carteles y frases irónicas, chistosas, de motivación. Todo un espectáculo. Cada cierta distancia se encuentran grupos de baile, bandas de diferentes géneros musicales y lo más sorprendente: un entusiasmo por los corredores que realmente le permiten a uno devorar kilómetros/millas como si nada.

Volví a mi reloj cerca del kilómetro 10 donde se abre la ruta, Houston corre simultáneamente la 21K y la 42K y aquí la media sigue recto y los maratonistas giramos a la derecha para entrar en el distrito médico y universidades. Un ritmo estable a 5:45 y me sentía excelente, sin cansancio y poco dolor. Decidí apretar y ganar más minutos para acercarme a las 4 horas. En Rice son calles de árboles, mucha gente joven y cantidades de niños ofreciendo fruta, agua, vaselina, pañuelos faciales y dándonos ánimo a los corredores. Kilómetros que no se sienten y donde la gente está conectada a uno con la carrera que hace que la diversión distraiga y las sensaciones sean positivas, se siente que estar corriendo no es solamente para uno, por el reto personal, es para todas las familias que están en la calle esperando ver a sus conocidos, amigos y todos los corredores que nos lanzamos en la aventura del maratón. Llego al kilómetro 25 con 5:10, el cansancio y el dolor se instalan, ahora viene el control… ritmo 5:30. Allen Park kilómetro 30 donde esperaba emoción pero el invierno tiene los arboles secos, poca gente, el sol pica porque en campo abierto y aunque no es caluroso la carrera se complica, el fantasma del muro aparece y el ritmo baja a 5:45 con tramos de 6:00. Aumenta la frecuencia de revisión del reloj y la mente pregunta: que estoy haciendo.

Avanzamos y vuelve la gente, casas, edificios, vítores, carteles. Que emoción se acerca el final, último kilómetro y acelero, giro a la izquierda y a 300 metros esta la meta. Aparece Pilar, Mary Jorge gritando que logré menos de 4 horas, una sensación única y difícil de explicar. La meta 3:50:20. Me cumplí y me inscribo para la próxima, porque? Porque estos kilómetros, estas horas corriendo solo están en mi cuerpo, mi corazón, mi mente y quedo atrapado.

Me siento maratonista y aparece Boston, la mítica carrera que todos los que cumplen los 42K aspiran a poder llegar algún día. En Septiembre se abren las inscripciones, esperar a que la ventana de tiempo habilitada en mi edad 60 años se abra, aplico y paso en mi primer intento. Tengo 2 maratones en el primer semestre 2015, tengo suficiente experiencia para la preparación de este reto? No sé.

Seguí un programa similar de 4 meses a mi primer maratón pero el 21 de Diciembre, en 18.7K (de 30K)  sin ningún tipo de aviso, sin golpes, sin caídas me da un tremendo dolor en la pierna derecha unos 12 centímetros arriba del tobillo. No puedo moverme y a pesar que después de unos 15 minutos el dolor baja y sigo corriendo debo parar a los 20K. Duele mucho y asumo un asunto muscular. Gran error.

Viajo a US y a pesar que el dolor no pasaba, sigo mi agenda esperando que el músculo se recupere con compresas caliente-frío que aplico. Salgo a entrenar y un dolor manejable para cumplir mi reto, dejar mi recuperación para Bogotá y prepararme para Boston: mi objetivo 2015.

Enero 18 2015, con plan de 6:00 min/km, busco disfrutar la ruta conocida llevando un dolor ‘normal’, en 25K un dolor intenso invade todo mi cuerpo, no solo la pierna, una sensación de parálisis y bloqueo de toda mi capacidad de movimiento. Quede quieto en medio de la calle por varios minutos sin poder dar un solo paso, mi mente incapaz de reaccionar se negaba en ayudarme a salir hacia un lado y recuperarme, estos minutos fueron eternos y la abrasión sobre mis sentidos me nublo. Cuando pude poner mi mente y cuerpo en orden me moví lentamente a un lado con un dolor indescriptible, poco a poco seguí dando pasos hasta que el tono muscular regreso y me sentí en condición de buscar ayuda médica, no podía seguir así y me faltaba la mitad de la carrera. Imposible.

Caminando regreso la tranquilidad y el nivel de dolor bajo, la mente volvió a entrar en control y busco lo soportable, de repente ordenó a mis piernas un trote corto y lento, trote de cualquier manera. Sabía que tenía a un kilómetro un puesto médico, así que decidí que debía llegar hasta allá y retirarme.

Llegué al punto de hidratación y mientras me refrescaba miraba la carpa de primeros auxilios, ya el dolor había bajado y el trote se había estabilizado a 6:45, me sentí con fuerzas para unos kilómetros más. La mente dio la orden de seguir hasta el próximo puesto y decidir allá, entonces a correr.

En 28K volvió la crisis y el ritmo cayó 7:30 pero al pasar por los primeros auxilios mi mente me insistió en seguir, por momentos el dolor me nublaba y mi cuerpo decía que debía pedir ayuda para retirarme y sin embargo la mente decía que podía avanzar un puesto más y estar más cerca de la meta. 30K y el ritmo estaba en 7:45, pero sin saber cómo pase el puesto en el 33K y llegue a los 35K. Me retiro? NO! Ya solo faltan 7K y desde que explotó el dolor recorrí 11K… solo la meta me iba a detener, con un ritmo de 8:00 min/km sobrepase los 41K y ante la gritería de la gente que nos empujaba en ese último esfuerzo acelere de nuevo para terminar a 6:30. Casi no puedo llegar a la zona de recuperación, lo logré y mi mente había tomado el control y me mostró que siempre existe fuerza adicional con lo que el imposible es superable. 5:10:03. Que dolor y que alegría haber terminado 3 horas después de que el dolor me había paralizado.

Regresé a Bogotá a cita médica, mi ortopedista oye mi historia, me examina y me envía a una radiografía urgente. Unas horas después está el diagnóstico: fractura completa de peroné por stress, no conocía ni había oído esto, que un hueso se rompiera completamente por stress!

Solo pude volver a correr en seis meses, perdí mi clasificación e inscripción para Boston, no aceptan cambios. Hice un plan de maratón para Houston 2016 y logré 3:41:19 pero terminé con calambres que llevaron a que los paramédicos tuviesen que alzarme y dos masajistas durante treinta minutos trabajaran en mis piernas para quitarme los dolores… esa es otra historia.

Ahora conozco el dolor y conozco mi mente, conozco la maratón y la respeto. Valora lo que tienes, supera lo que te duele y lucha por lo que quieres.


Nestor Garcia