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Si tuviera once años, Federico - Felipe Lozano

Si tuviera once años y me propusieran un viaje de vacaciones a Francia, creo que mi alegría sería inmensa. Imaginaría incontables veces cómo sería ese país, sus personas, sus paisajes y sus lugares de diversión. La ansiedad de saber que la hora de abordar el avión está próxima me consumiría cada segundo. No dormiría, sin duda, pensando qué tanto podía hacer en una tierra desconocida. Porque eso pensaba cuando tenía esa edad: en divertirme, en idear planes para pasarla bien y sentir placer.

federico si tuviera 11 años

A Federico de Lima Álvarez sus padres le propusieron ese viaje. Tiene once años. Desconozco si se emocionó, pensó en divertirse o si era su primera visita al país galo. Puede que sí, pero él tenía que cumplir un deber que ni el mejor de los planes recreativos podía aplazar: prepararse para competir en Correr por una Causa, en el marco de la Media Maratón de Bogotá, que se llevará a cabo el próximo 28 de julio.

El hecho que esté de vacaciones no significa, para Federico, que deba darle una tregua a su innata disciplina: desde que llegó, ha corrido 6 Km., 10 Km. y 12 Km. en medio de un tiempo caluroso, mientras otros niños juegan y disfrutan de las actividades de verano.

Pero eso tiene sin ciudado a Federico. Lo sostengo sin temor a equivocarme. Dudo mucho que una persona con tanta seguridad en sus capacidades, perseverante y para la que el honor lo es casi todo, se deje perturbar por el “qué dirán” o lo que hacen otros niños de su edad.

Lo aseguro absolutamente si me refiero a ese pequeño que, a sus 9 años de edad, convenció a sus padres que lo dejaran participar en su primera Carrera de la Luz en Cali, pese a que muchos, incluyendo a los jefes de casa, le dijeran que él no estaba listo para una competencia donde debía correr 10 Km. “Menos mal que el organizador del evento me ayudó a convencer a mis padres para que pudiera correr”, sostiene con alivio y orgullo.

Esa carrera fue el primer paso de Federico, quien se retiró del fútbol para dar zancadas y luchar contra el tiempo. Ya ha corrido la Carrera por el Agua y la Carrera por la Diversión -ambas de 5 Km. – y varias carreras de pista con la Liga Vallecaucana de Atletismo en su ciudad natal, aquella que llaman la “Sucursal del Cielo”.

Desde antes de su viaje, ya se estaba preparando para la Media Maratón de Bogotá. Su entrenamiento involucraba el ascenso al Cerro de las Tres Cruces y las noventa y seis escaleras ubicadas junto al edificio Carvajal unas tres veces. Los fines de semana corría de 5 Km. a 10 Km. Aunque su preparación fuera árdua, digna de un atleta hambriento de gloria, lo curioso es que él no aspira a ganar la competencia: busca romper su marca personal. “Es la primera vez que voy a competir en un evento como este. Sólo quiero bajar mi tiempo a cincuenta minutos, es decir, recorrer 1 Km. cada cinco minutos”, explica.

Que su postura no sea entendida con ligereza, sugiero.  Tiene mucho de fondo. Federico no ve esta oportunidad para lucir victorioso ante otros, sino para ganar la más dura de las pruebas: la lucha consigo mismo, romper su marca personal. ¿Cuántos de nosotros no hemos intentado librar una batalla contra quienes somos o no queremos ser?, ¿cuántas veces hemos salido bien librados de ello? Por eso mismo es mi sugerencia.

Federico sabe que esa lucha no es fácil. Su cuerpo puede cansarse y las cosas pueden no estar a su favor. Pero su motivación, tal parece, puede ayudarle a sobrepasar lo que él desee. “Cuando estoy cansado en una carrera, pienso en que algún día seré un corredor profesional. Y si quiero serlo, simplemente sigo mi camino”, dice.

Competirá en la categoría juvenil, donde el tope máximo de edad es diecisiete años. Aunque sabe que hay otros corredores mayores, con piernas más largas y una aceleración mayor, correrá obedeciendo sus tres premisas: “1. Si creo, puedo; 2. Si empiezo algo, lo más digno es terminarlo; 3. Si en Dios creo, todo lo puedo”.

Mi contacto con Federico se ha limitado a un par de conversaciones por Internet. Gracias a Conexión Colombia y a las facilidades de la tecnología, he tenido el gusto de conocer un poco de su vida y sus sueños. Sólo espero con ansias a que llegue el 28 de julio. Ahora la ansiedad, esa que no me deja dormir, llegará a mí no por un viaje de vacaciones, sino por las ganas de conocer personalmente a Federico, estrechar su mano, desearle muchos éxitos y verlo correr. Pero, sobre todo, siendo esto lo más importante, quiero decirle que si tuviera de nuevo once años me gustaría ser como él.

 

Felipe Lozano
Bloguero Conexión Colombia
Fuente original: http://demipatria.wordpress.com/

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