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Loro viejo si aprende a hablar - Reina Esther

Tengo que hacer una diligencia en los juzgados de familia de la carrera 7ma con 14, hay una larga fila para abordar los viejos ascensores de este edificio. Me digo, no gracias estos ascensores causan miedo, chirrean siempre y  me producen la sensación de que se van a descolgar, prefiero las escaleras, las usan poco y solo tengo que ir al cuarto piso. Cojo impulso para subir y al llegar al tercer piso mi corazón y mi respiración están tan acelerados que tengo que detenerme y sin embargo me cuesta recuperarme, subo agitada y muy despacio el último piso.  Hago fila en el juzgado que necesito y pasan por lo menos 3 minutos más para recuperarme totalmente. Esto me preocupa. Llevo casi 4 años de sedentarismo total, estoy iniciando el quinto piso de mi vida así que por salud y amor propio tengo que iniciar algún tipo de actividad física.

Pasan varias semanas y con frecuencia recuerdo que tengo que hacer algo para mejorar mi estado físico pero mi intención no pasa a la acción. Debo mudarme de casa y finalmente escojo un sitio cerca de uno de los parques del complejo Simón Bolívar. Esto se vuelve mortificante porque ese enorme espacio verde que se extiende cada mañana frente a mis ojos me recuerda la deuda pendiente con mi autocuidado. Me decido el primer día de mayo de 2012, Día del Trabajo. Llego a las 6:30 am al Parque de los Novios, desempolvo mis recuerdos de deportista universitaria y hago un calentamiento largo porque quiero ejercitarme pero no lesionarme. El Parque tiene un perímetro asfaltado perfectamente demarcado cada 10 metros para un total de 1410 metros. Doy dos vueltas a ritmo lento, cronometro mi tiempo y mido mi ritmo cardiaco pre y pos-trote. Realmente deprimentes los dos pero lo importante es que comencé. 


reina esther historia 2013 

Me animo a trotar con una periodicidad de 3 a 5 veces por semana, dependiendo de la carga laboral, pues soy independiente y puedo programar mi trabajo. Cada vez que corro por ese parque y observo el lago, las flores, los árboles, cuando escucho el canto de los pájaros, el ruido de los patos y los sonidos del agua me siento agradecida con Dios por la vida, por mis hijos, mi familia, mi ciudad y mi país. Así poco a poco este tiempo de trote se convierte no solo en una forma de entrenar mi cuerpo para esfuerzos físicos mayores, sino que también en un tiempo de intimidad con mi Creador, un tiempo especial de oración y acción de gracias.

Como no tengo entrenador personal busco información en internet y así es como descubro la página de Colombia Corre y otras que brindan información a los que estamos comenzando de cero. Descargo varios planes de entrenamiento y los empiezo a aplicar. En agosto ya logro correr 8 vueltas y empiezo a bajar mis tiempos. Como una vez al mes  fumigan el parque de los Novios,  voy al Parque Simón Bolívar y logro dar 3 vueltas, esto me anima para inscribirme en mi primera carrera, la Carrera de la Mujer de Bogotá, del 23 de septiembre de 2012. 

Se me abre un camino a un mundo que desconocía. Se trata de una enorme comunidad de atletas anónimos que corren para vencer retos personales. El día de la entrega de Kits noto que hay una gran emoción y ansiedad en la mayoría de las asistentes al evento. Al día siguiente me presento al parque Simón Bolívar. Como hay retraso en la programación puedo escuchar muchas historias de mujeres que están inquietas y emocionadas por participar en el evento. Hay amas de casa que le roban un poquito de tiempo a sus obligaciones domésticas y luego de terminar la competencia irán a su casa a trabajar para su familia, otras, asiduas asistentes a gimnasios descubrieron su capacidad de resistencia con las rutinas de ejercicios cardiovasculares  y van a probarse en esta modalidad de ejercicio, otras descubrieron su valía y capacidad de alcanzar logros cuando se engancharon en la adicción de las carreras y así, cada atleta tiene su propia historia y su particular motivación no solo para correr sino para inscribirse en las competencias. 

reina esther historia 2013

Como soy nueva en esto, no sé cómo ubicarme para la salida, hay un gran tumulto de mujeres que empujan ansiosas hacia el punto de partida y al comienzo me impiden correr, solo a los 200 metros de la salida puedo despegar, ya que muchas mujeres salen disparadas por la descarga de adrenalina que produce el competir -aunque sea consigo mismas- y entre los 200 y 500 primeros metros están reventadas pero obstruyen el camino así que el primer kilómetro es un poco zigzagueante y hace que uno pierda mucho tiempo. Subo el ritmo y me ubico hacia uno de los costados porque descubro que es mejor si uno va a adelantar. Cuando estoy pensando en eso, pasan 3 gacelas negras por el carril paralelo, las kenianas élite y un chistoso del público dice, “vayan detrás de esas viejas, alcáncelas, esas no tienen nada, no se dejen ganar”. 

El público es fundamental para los atletas élites y anónimos, son grandes motivadores, nos hacen reir, nos hacen tomar fuerzas cuando casi no nos queda ninguna pero dentro de ese público el más energizante es nuestra familia, a mí me esperaban mis dos hijos antes de entrar a la meta, sus gritos de ánimo fueron el mejor premio a esa carrera de 8 K que corrí en 52:09. También los compañeros de carrera son de gran ayuda: a veces nos ayudan a mantener el ritmo, si son mayores que un@ nos estimulan a hacer nuestro mejor esfuerzo y aunque ni siquiera nos hablemos, tenemos una complicidad que no necesita palabras, correr ha transformado de alguna manera nuestras vidas.

La Carrera de la Mujer fue el comienzo de mi “afidicción” a estas carreras y un estímulo enorme para mis dos hijos quienes ya corrieron su primera carrera cada uno.  Al momento de escribir esta nota he corrido la Nike 10K (1:05:35 y 86 en la categoría), Unicef 10k (1:00:47 y 50 en la categoría), acompañé a mi hijo de 7 años a correr la Cartoon Network, luego hice la Trail Running de Usaquén y cerré este maravilloso año con el ascenso al Cerro de Guadalupe 12k en 1:37:42. En cada carrera un@ aprende estrategias, aprende a alimentarse e hidratarse bien antes de entrenar o competir, a dosificarse durante la carrera y el cuerpo que tiene una sabiduría tácita se vuelve más resistente a medida que se elevan los retos. Por el camino también se aprende jerga técnica, a elegir el atuendo apropiado según el tipo de competencia, a conocer de marcas de zapatillas, accesorios, formas de hidratación, tecnología y de todo eso que es la marca de clase de la sociedad de atletas anónimos o conocidos.

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En esta última carrera del ascenso al cerro de Guadalupe conocí a un atleta de 71 años que hizo el ascenso al cerro de Guadalupe en 1:30:00 y al preguntarle desde que edad corría contestó que desde los 60 años, sube todos los domingos a Monserrate y se ve 10 años menor. Ese fue un gran aliciente para mí, quiero llegar a la tercera edad tan sana y vigorosa como ese señor. Mi próxima meta es correr los 21k de la MMB y ya me inscribí. De forma que el manido dicho de que loro viejo no aprende a hablar es falso. ¡¡¡L@s viejit@s también podemos!!!

Reina Esther

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