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Mi carrera - Jhon Ivan Chavez

Lo primero que se me llega a la mente cuando pienso en la causa por la cual empecé a correr no puedo evitar pensar en el fútbol. Siempre mi intención ha sido la de practicar algún deporte, y en mi caso como la mayoría de la gente, siento afinidad por el fútbol y por lo tanto lo practiqué durante un tiempo.

jichavez2014-01Quiero aclarar que el motivo por el cual lo practicaba no era precisamente por el talento, sino porque era hermano del dueño del equipo y eso de alguna manera contribuía a mi lugar en el equipo. Era un defensa recio pero pacífico poco (o nada) técnico, pero entregado a la idea que la rusticidad mía unida al “talento” de los otros 10 hiciera funcionar un engranaje con piezas distintas que no encajaban como una máquina que iba por un objetivo. Así fue como poco a poco la idea de estar en un equipo por la simple familiaridad con el dueño hizo que mi esfuerzo no cumpliera el objetivo en un equipo lleno de divos, donde yo era el niño gordo dueño del balón, y por lo tanto era obligatorio que yo jugara. Entonces pasó lo impensable, la ira se empezó a apoderar de mí y empecé a jugar más recio que de costumbre e incluso a agredir a rivales. Ese fue el fin, y el inicio.

Así empezó todo; al dejar un deporte afín, decidí empezar a practicar algo distinto y un día me encontré trotando para mantener un estado físico, que aclaro, no es bueno. Para hacerlo no fue necesario hacerlo con aditamentos especiales o con prendas específicas y eso ya era una ventaja inicial. Entonces comencé con unos tenis para tenis (valga la redundancia), y un uniforme de fútbol, precisamente alrededor de una cancha del mismo. Rutinas suaves, sin técnica, sin tiempos, ni nada que hiciera parecer que empezaba a convertirme en practicante de una cosa distinta al deporte rey.

Y empezó mi aventura al atreverme participar en una carrera recreativa 8K paralela a la media maratón de Cali; con la alegría al final de cruzar la meta por primera vez en una competencia con un tiempo superior a la hora y quince minutos, algo que poco importó. Luego vinieron una carrera de 10K en la que llegué a la meta cuando las luces ya se habían apagado y otra de 5K para la tercera edad. Fueron mis inicios donde aún utilizaba mis viejos zapatos para correr y una camiseta y pantaloneta de algodón que no eran muy aptas para ese tipo de deporte. Luego vino mi odisea en la media maratón, la cual terminé y me dejó una semana de dolor y una vida de satisfacción.

Los domingos y los festivos se fueron convirtiendo poco a poco en el día de trotar, ya que es el único día que puedo disponer de tiempo para hacerlo. He aprendido bastante acerca de las carreras, técnicas para correr, precauciones, métodos de entreno y muchas cosas más gracias a la facilidad que nos brinda internet donde encontramos un sinnúmero de páginas dedicadas a esto.

Luego llegaron los problemas de salud que impidieron entrenar, correr e incluso salir durante un año, aunque a veces me le escapaba y salía a trotar, arriesgando tener recaídas. Paciencia y mucha tranquilidad acompañada de un tratamiento muy fuerte hicieron que la enfermedad sanara y pudiera empezar desde cero nuevamente pero con experiencia acumulada.

Así fue como por fin pude correr con el equipo adecuado para hacerlo, vino la ropa para correr y los zapatos apropiados, también los gadgets como cronómetros, audífonos, linternas, sistemas de hidratación, geles energéticos y muchas cosas más. Descubrí las carreras de trail y con ellas la utilidad de las prendas de compresión como los pantalones largos y las pantorrilleras. Muchas cosas que aunque no son necesarias para trotar son de mucha ayuda y le dan un toque chic al deportista. La lectura de libros acerca de carreras se volvió habitual para perfeccionar todo lo que estaba haciendo mal.

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No todo es color rosa, también he tenido muchos percances; dolores, caídas, calambres, lesiones, ampollas, uñas negras, piedras en los zapatos, insolación, daños de estómago. Piriforme y espasmos se volvieron nombres conocidos, así como los ungüentos y cremas para aliviar esos dolores.

He disfrutado prácticamente todas las carreras aunque mis piernas dijeran lo contrario en algunas ocasiones. Pienso que una de las ventajas de ser un competidor promedio es precisamente la de no pensar en llegar a la meta en los primeros puestos sino en participar y terminar; ese es mi verdadero premio. Este año perdí la “virginidad maratoniana” y pude participar en la prueba reina en El Darién en la maratón Calima, la cual terminé entre los últimos lugares, pero como dice una pancarta que colocó la organización de esa competencia “El último solamente es el ganador más lento”, así que yo fui uno de ellos. Y a pesar de llegar casi tres horas después del ganador pude sentir lo que es ganar cuando crucé la meta y los aplausos de las pocas personas que aun esperaban y la de algunos competidores hicieron que esta travesía hubiera valido la pena. Fueron 42 kilómetros sufriendo, enfrentándome al temido muro, pero sobre todo disfrutando del paisaje, de la compañía de mis familiares y sobre todo dándole un valor agregado a mi inscripción porque viéndolo de una manera mejor, yo pagué menos por minuto de participación en esa carrera. También tuve la fortuna de participar al mes siguiente en la maratón de las flores en Medellín, gracias a una invitación por parte de COLOMBIA CORRE, en la cual pude mejorar mi tiempo para esa distancia; en otras palabras parafraseando su proyecto de 12 maratones en 12 meses yo tengo el mío, que se llamaría 2 maratones en 2 meses.

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Esta serie de eventos no los he realizado de manera individual sino con la compañía de mi compañera e incondicional acompañante Cristina; esa mujer que tiene que esperar horas en el sitio de meta para obtener una foto mía cruzándola, sin importar las inclemencias del clima. Eso hace que mis carreras no sean un evento de un solo individuo, a pesar que en el momento de la carrera seamos solo el pavimento y yo, no olvido que en la meta siempre hay alguien esperándome.

Ahora solo queda consultar el calendario de COLOMBIA CORRE y esperar que llegue la próxima carrera para participar, seguir rompiendo mis records y seguir disfrutando aunque sea el ganador más lento. Lo bueno es que para llegar y cumplir el objetivo no son necesarios los divos ni los firuletes para cumplir con la meta, porque ahora corro porque soy un corredor y no porque sea el gordo dueño del balón.


Jhon Ivan Chavez

 

 

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