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Redefinición de la victoria - Carlos Andrés Cruz

Mi historia  hace referencia a una reflexión que tuve, dicha reflexión fue el resultado de una de las competencias mas complicadas que he  enfrentado, es claro que en toda competencia de resistencia se experimenta el sufrimiento sea  mucho o por poco, lo que diferencia a los fondistas de el resto de los seres humanos es el nivel de tolerancia a dicho sufrimiento , ya sea a través de la mente del corazón o de ese elemento extra indescriptible que solo es entendido por quienes son capaces de lanzarse a un evento de este tipo.

Mi historia habla de un duathlon que se llevo a cabo el día 12 de octubre del 2008 en la hoy destruida calle 26 en frente al centro comercial gran estación y escogí esta entre mis otras experiencias por que me dejo una gran enseñanza, creo que toda experiencia competitiva tiene un gran poder para mostrarnos mucho acerca de la vida y acerca de nosotros mismos pero lo que yo viví ese día le dio un giro a mi historia como  competidor y me determina en lo que soy hoy en día. 

Jugué muchos años futbol a nivel de liga de Bogotá y una mañana después del retiro me encontré trotando mientras salía el sol y me di cuenta de que soy adicto a la competencia y de que no podría bastarme solo con correr sin un propósito de esta naturaleza, debute con un medio maratón y desde allí corro todo lo relacionado con el deporte que me enloquece el triathlon, al comienzo el solo hecho de llegar a la meta era ya un logro pero mi sed de victoria continuaba vigente pidiéndome que entregara mas para poder aspirar a mas, aspirar a mas para mi tal vez en ese momento significaba una posición una medalla, reconocimiento premios u otro  tipo de bienes externos.

El día del duathlon fueron conmigo mi madre y mis dos hermanas hecho que resultaba poderosamente motivador para mi, apenas si regresaba de una larga lesión en la rodilla  que me había mantenido lejos de las dos disciplinas tanto el ciclismo como el atletismo, la natación es y ha sido mi fuerte por tanto en el duathlon no eran muchas mis posibilidades reales, hasta ese momento solo había participado sin obtener resultados de podio, sin embargo el corazón se oponía a los números que apostaban en mi contra.

Se trataba de 5 km de atletismo, 40 km de ciclismo y finalmente otros 5 km de carrera pedestre, con todo listo y frente a la línea de salida vi que se trataba de competidores muy fuertes los que estaban a mi lado , el equipo de duathlon de Cundinamarca en primera fila como principales candidatos , diferentes categorías por edades en competencia , los de Cundinamarca en la mía, un suspiro profundo lleno de esperanza y una mirada al cielo pidiendo por algo de fortaleza preceden al momento esperando, finalmente se da la orden de salida y como siempre lo que hago es tratar de traer recuerdos a mi mente relacionados con la determinación y el sacrificio necesarios para la preparación, momentos de entrenamiento volúmenes o todo tipo de circunstancias que me convenzan de poder enfrentar lo que viene.

El grupo de Cundinamarca al frente rápidamente saca ventaja, trato de mantenerme cerca pero eso no dura mucho, a los tres kilómetros la distancia respecto a ellos ya es considerable, se trata de liebres y no de anfibios, rápidamente me encuentro solo y se presenta una de las principales protagonistas de esta historia, la lluvia, lluvia como nunca antes en mi historial de resistencia, cuando me doy cuenta se acaba la primera etapa y me acerco a la zona de transición emparamado y con mi energía algo mermada por las bajas temperaturas, tomo mi bicicleta y salgo de la zona para empezar a pedalear se trata de cuarenta largos pero sobre todo solitarios y fríos kilómetros, acá lo importante de mi historia pues empieza el sufrimiento al que todo atleta se ha enfrentado , kilometro tras kilometro pierdo temperatura y mi energía se viene al piso el viento por momentos de acuerdo a la dirección en la que voy esta en contra o a favor y cuando esta en contra representa un esfuerzo extra, traído de lo mas profundo de mi ser, nunca antes me había encontrado en dicha situación siempre coincidí con altas temperaturas y no pensé que mi cuerpo respondiera con tal rechazo al frio.

Con gran dificultad para meter los cambios en la bici por la perdida de movilidad en los dedos causada por el frio seguí pedaleando y recuerdo bien que era necesario cruzar cuatro veces por una difícil curva a la izquierda, muy cerrada, un retorno que resulto mas complicado de lo aparente, otra nota mental para futuros entrenamientos, “entrenar retornos muy cerrados a la izquierda” uno por uno realice dichos retornos hasta solo faltarme uno, casi celebre en mi mente diciéndome a mi mismo que había logrado hacerlo sin percance alguno tres veces y que seria prueba superada el cuarto.

El frio causaba estragos en mis piernas, en mi cuerpo en general pero sobre todo en mi mente, todo me gritaba que me detuviera, que renunciara a la competencia pero pensaba siempre en lo que había sacrificado para estar allí, me preguntaba el por que de semejante tortura pero me respondía con algo del masoquismo que caracteriza a los atletas de fondo, de repente tremendas ganas de vomitar se apoderan de mi y una vez mas tengo que recurrir a los secretos de mi mente, mente que por el entrenamiento demostró ser fuerte pero dependiente de una ayudita extra del corazón.

Entre mis problemas también presente el tremendo dolor de cuello por la posición en la bici necesaria ante semejante viento en contra, un par de puentes un desafío enorme ante el cansancio y el pensamiento de los últimos 5 km corriendo que parecían un maratón completo pendiente.

Ultimo retorno y me menciono a mi mismo el alivio de un problema menos, pero justo cuando creí lograrlo me voy al suelo de manera brusca, el piso mojado me cobra cantar victoria antes de tiempo y el sonido del viento desaparece junto con gran parte de mi energía, quedo mirando al cielo y la lluvia cae   con mas fuerza, mi rodilla izquierda, justo aquella rodilla que luchaba por no volver a sucumbir, algo de sangre pero mucho de dolor, miles de ideas llegan a mi cabeza pero sorpresivamente ninguna relacionada con el retiro , de repente mi corazón y mi mente escupen de lo mas profundo una sensación de fortaleza, un deseo de lucha al parecer infinito, rabia pero euforia he incluso una sensación de felicidad relacionada con algo de orgullo.

En ese momento no dudaba ni por un segundo volver a arrancar, reviso la poderosa como le llamo a mi bici y veo que solo sufre un par de rasguños sin relevancia, me veo de nuevo y encuentro sangre en mi costado mis brazos y manos, el agua que corre por mi cuerpo exageran un poco la imagen pero me subo y empiezo a pedalear como si apenas empezara mi ejercicio, con aquella inyección de adrenalina acelero y rápidamente llego de nuevo a la zona de transición en donde se me dificulta quitarme el casco y ponerme las zapatillas, regresar a tierra trae mucho dolor , dolor que se escondía secretamente tras la cortina de humo creada por la adrenalina.

Empezó la ultima etapa al lado de un joven mas o menos de mi edad con buen ritmo al que me propongo tener cerca hasta el final, 5 sufridísimos kilómetros de mucho trabajo mental y machismo de corazón están por terminar en medio de frio dolor cansancio físico y mental , pero también en medio de una nueva forma de ver el deporte , me repito a mi mismo lo increíble de la historia, por lo menos para mi  se trataba de un descubrimiento, de mis capacidades de mis debilidades de mis concepciones y propósitos, no solo en el deporte, en la vida.

Al fin los últimos 300 metros y me doy cuenta de algo, mi familia tampoco cedió ante la lluvia y esta presente gritándome para que termine, cuando menos lo pienso estoy involucrado en un sprint final en el que me enfrento al muchacho que mencione antes, recordando lo sucedido dejo que mi corazón se haga cargo, hace rato ya dependiendo de ese extra indescriptible me levanto como sintiéndome grande, lo disfruto el dolor desaparece por un momento, ataco desde lejos, dicha decisión producto del análisis rápido de mi rival, increíblemente le gano y levanto los brazos percibo esa indescriptible sensación de victoria, de libertad de bienestar de jubilo.

Un par de frutas me esperan en la meta recupero el aliento y sonrió, me dirijo hacia donde mi familia y como si fuera poco mi mama mi adoración mas grande me recibe con un tremendo abrazo que maltrata mis heridas pero le da luz a mi alma.

Solicite mis cosas con afán de vestirme pero de repente me doy cuenta de que apenas puedo moverme, no puedo ni levantar los brazos una extraña mezcla entre dolor y cansancio, apenas limpio un poco mis heridas y con ayuda de mis hermanas empiezo a cambiarme, en medio de eso empieza a escucharse mi nombre, me llaman a premiación, me rio y me pregunto si es una broma, insisten en llamarme y finalmente reacciono, me dirijo a la mesa de jueces y me confirman un tercer lugar, aquel sprint final me da una posición en el podio totalmente inesperada me concentre tanto llamando mi poder que ni me di cuenta que estuve en al pelea, en primer lugar dos de Cundinamarca algo lejos para ser honesto.

Finalmente en el podio viene una revelación, no es el reconocimiento las medallas, los premios o el podio, la motivación son los bienes internos, aquellas posesiones sagradas que nadie puede quitarte lo que vale la pena , la determinación , la perseverancia , la valentía o el sentido de superación lo que realmente vale la pena experimentar , se trata de la inalcanzable o mas bien indescriptible victoria interna , lo que te construye , lo que te modifica , lo que te hace alguien mejor , por lo menos ante tus propios ojos, solo aquello que solo tu eres capas de reconocer, la verdadera victoria esta en el corazón.

Desde allí mi verdadera meta esta en terminar un IRONMAN, tal vez solo así terminara esta historia o tal vez solo así dará un verdadero inicio.

Carlos Andrés Cruz

 

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